domingo, 18 de marzo de 2012







Los seres vivos se adaptan al medio en que viven para asegurar la supervivencia de la especie. Esto ha permitido la proliferación de distintas formas de vida en los ambientes terrestres y acuáticos.

La clave de la diversidad de los seres vivos en el planeta es la adaptación a los factores abióticos como la temperatura, la luz, la salinidad, la humedad; y a los factores bióticos, representados por la acción de los otros organismos.

¿Qué entendemos por adaptación?

Adaptación es el proceso por el cual un organismo desarrolla la capacidad para sobrevivir en determinadas condiciones ambientales. Dicha capacidad de supervivencia puede ser una característica física o un cambio de conducta que se transmite de generación en generación.




Características del ambiente acuático

El ambiente acuático presenta una serie de condiciones que facilitan la adaptación de los seres vivos. Por ejemplo, mantiene la temperatura estable durante todo el año; contiene sales minerales disueltas que pueden aprovechar los organismos, al igual que gases como el dióxido de carbono que se utiliza para fotosíntesis y oxigeno que se emplea en la respiración.


Adaptación de los vegetales al ambiente acuático


La mayor parte de los vegetales que realizan la fotosíntesis que habitan en el ambiente acuático son algas. A diferencia de los vegetales las algas no tiene un cuerpo formado por raíz, tallo, hojas, flor y fruto; su cuerpo consta de una porción aplanada llamado talo.

Por lo general, las algas de las aguas marina viven adheridas a rocas para resistir la acción de las olas, o flotando en las regiones de alta mar.

Adaptación de los animales al ambiente acuático

Los animales también se adaptan al contaste movimiento del ambiente acuático para poder desplazarse, capturar su alimento, reproducirse, relacionarse con los demás seres que le rodean, escapar de sus enemigos y protegerse.
De esta manera, estructuras como las aletas, la cola y las branquias, entre otras, permiten su desarrollo y evolución en este medio.
Hay animales marinos que permanecen fijos como los corales para lo cual han desarrollado estructuras que le permiten adherirse al suelo.


Características del ambiente terrestre 

El ambiente terrestre se caracteriza por presentar variedad de climas en las distintas regiones geográficas del planeta y esto se debe en gran parte a la influencia de factores como la temperatura, la humedad, la lluvia, los vientos, la luminosidad y el suelo. Todos estos factores se relacionan entre si y la variación en cualquiera de ellos implica cambios en los demás.
Además el ambiente terrestre se ve afectado por la capacidad de los suelos para observar y retener agua, suministrar nutrientes, etc.

Adaptación de los vegetales al ambiente terrestre
Las adaptaciones de las plantas al ambiente terrestre se generan en función del clima y del tipo de suelo de cada región.
Un ejemplo típico de adaptación es el cactus que transforma sus hojas en espinas para evitar la deshidratación. Así mismo, las espinas protegen el tallo de los animales que intentan tomar el agua que se almacena en su interior. 

Las modificaciones que presentan los tallos de las plantas permiten clasificarlos en: 


Adaptación de los animales al ambiente terrestre

Los animales presentan una amplia variedad de adaptación que dependen del medio en el cual se desarrollan y de la necesidad puntual del organismo. Así se tienen adaptaciones al desplazamiento, a la alimentación, a la respiración y de protección. 

Adaptaciones al desplazamiento
En invertebrados como los insectos encontramos alas y patas  de diferentes tamaños y formas que suplen sus requerimientos. Por su parte, los gusanos al no tener patas han desarrollado unos poderosos músculos  bajo su piel que al contraerse y relajarse les permiten desplazarse de un lugar a otro.

Los vertebrados presentan características diferentes para su desplazamiento, porque poseen un esqueleto interno y un sistema muscular desarrollado.

De esta manera anfibios como la rana, reptiles como el cocodrilo y mamíferos como la vaca, el gato y el perro, poseen cuatro extremidades para desplazarse.

Las aves también poseen cuatro extremidades, dos de las cuales se ha modificado en alas que se utilizan para volar. Pero además su cuerpo es aerodinámico y bastante liviano.
En el ser humano las extremidades anteriores se han diferenciado transformándose en brazos, y solo utilizan las extremidades posteriores para su desplazamiento. 

Adaptaciones a la alimentación
De acuerdo con el tipo de habito alimenticio que tenga un animal se desarrollan modificaciones en su dentadura, de manera que se pueden clasificar en tres grupos: herbívoros, carnívoros y omnívoros.  

  • Herbívoros: Son animales que se alimentan de material vegetal, lo que incluye hojas, frutos y semillas tienen bien desarrollado sus dientes incisivos como la ardilla y el castor.
  • Carnívoros: Su alimentación esta basada en la carne. Son depredadores naturales de otros animales. Se caracterizan porque presentan en su boca dientes caninos o  colmillos muy afilados que les sirven para desgarrar, incisivos que le permiten cortar y  molares  para moler o triturar.
  • Omnívoros: En este grupo se encuentran animales que consumen carne y vegetales. Tal es el caso del jabalí, el cerdo, el oso y el humano. Respecto a su dentadura, los omnívoros poseen dientes tanto para moler los vegetales, como para corta y desgarrar la carne; es decir, molares, incisivos y caninos. 
Adaptaciones a la respiración
En animales invertebrados como moluscos y anélidos, la respiración ocurre a través de la superficie corporal.

En los insectos, el intercambio de gases entre el organismo y el medio se realiza a través de una red de tubos ubicados a lo largo del cuerpo conocida como tubos traqueales.

Los vertebrados mas evolucionados como anfibios, reptiles, aves, mamíferos, presentan pulmones, un par de estructuras esponjosas que se inflan y se contraen para permitir el ingreso de oxigeno y la salida de dióxido de carbono.

Adaptaciones de protección
Las modificaciones que los animales han desarrollado en su cuerpo para protegerse de diversos factores de tipo ambiental son variados. Por ejemplo, el oso polar posee una capa de grasa bajo su piel que aísla su cuerpo de las bajas temperaturas de su hábitat y le permite incluso nadar en las frías aguas de los polos para cazar sus presas.
Otro caso como las tortugas, debido a su poca agilidad para desplazarse, cuentan con un caparazón para protegerse de sus depredadores.

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